Sun Ra vino de Saturno. Y se fue a un lugar que no esta aquí o allá. La mayoría de los seres con una mente genial y creativa que deambulan por las calles de la Tierra, son de origen interplanetario. Los ignorantes los ven como fenómenos, exóticos, excéntricos. Aleksandr Skriabin, Eliane Radigue, Moondog, Albert Ayler, Maryanne Amacher, Captain Beefheart – artistas referidos críticamente como místicos o de otro mundo. Estos seres se sitúan a si mismos como sensitivos y sensuales usando su música, fuerza primordial para comunicarse con la sagrada nave nodriza. La nave es el vehículo, el conducto entre el conocimiento, la liberación y las sociedades necesitadas.
Es con esta consideración holística que aquellos con raíces terrestres estudien el trabajo de estos artistas para recabar información de las esferas del conocimiento. Sus orígenes son donde la fuerza de la energía/vida y el intelecto se hacen libres, inmortales: nacidos del cosmos.
La fortuna encuentra para ti un mensajero cósmico, enlazando la palabra hablada de este mundo y su sintonía con enseñanzas mas abstractas de filosofía cósmica. Sun Ra recurre a la sensibilidad de lo irreal. El consideraba al hombre víctima de interferencias [It's After The End of The World] y que la verdad se debe encontrar en los estratos inferiores de la vida diaria. Se rodeó con músicos escogidos por su naturaleza oprimida y antisocial creando un culto de dialogo místico, sofisticada destreza artística, y disciplina ritual.
Sun Ra tenía un entusiasmo erudito en lingüística. Su librería de egiptología, teología mundial, y teoría racial es sorprendente y profunda. A través de los 50s y 60s Sun Ra integró y desarrolló un teatro musical de conceptos derivados de antiguas enseñanzas africanas. Relacionando cosmología y filosofía con la tradicional música swing norte-americana de Fletcher Henderson.